Quería contarte un poco acerca de las «industrias culturales y creativas» y los «emprendimientos liderados por mujeres».
Para simplificarlo, voy a empezar por las industrias culturales y creativas. Puedo decirte que se trata de aquellas actividades de la industria que surgen o se originan en la creatividad, las habilidades o los talentos individuales, de los cuales emergen riqueza y creación de empleo, debido a la explotación económica de la propiedad intelectual. La UNESCO las define como «aquellos sectores de actividad organizada cuyo objeto principal es la producción, reproducción, promoción, difusión y/o comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico».
También podemos agregar que se trata de un conjunto muy amplio y dinámico de sectores que abarca diversas expresiones artísticas, creativas y culturales que tienen un impacto profundo en la sociedad. Estos productos culturales son una amplia gama de contenidos que nos rodean permanentemente, como el arte pictórico y escultórico, la música en todas sus formas de expresión, el cine, la literatura en todos sus géneros, la moda (aunque parezca un tanto frívola), los medios de comunicación tradicionales y los actuales al alcance de nuestras manos, el diseño como disciplina, la arquitectura (donde algunas personas incluyen la gastronomía como patrimonio culinario y por ser un elemento de comunicación cultural). En sí, es una amplia gama de actividades vinculadas con la creación, producción y comercialización de bienes y servicios culturales.
¿Industria cultural o industria creativa?
Existe un límite sutil, difícil de precisar, ya que la industria creativa engloba un amplio conjunto de actividades, que incluye tanto a las industrias culturales como a aquellas que dependen más de producciones artísticas o creativas. Por lo general, se considera que la industria cultural es un subconjunto de la industria creativa; no obstante, en términos prácticos y de uso, se entienden como sinónimos.
Está claro que una no existe sin la otra y, bajo estos términos, normalmente se agrupan diferentes subsectores. Por ejemplo, la arquitectura, las artes visuales y escénicas, las artesanías, el diseño de moda, la creación de software, la música, la radio y la televisión, la publicidad, los videojuegos, los juegos y juguetes, el cine, el diseño como disciplina y la literatura forman parte de este conglomerado.
En otras palabras, las industrias culturales y creativas se fundamentan en la creatividad y se combinan con la producción y comercialización de bienes o servicios intangibles de una marcada naturaleza cultural. Estas industrias tienen la capacidad de generar valor tanto en el ámbito simbólico como comercial, propiciando la creación de empleo, flujos financieros y contribuciones a los objetivos de desarrollo sostenible.
Sobre las industrias culturales y creativas en Argentina hoy: según SINCA (2024), la participación del sector cultural en la economía argentina ya supera a ramas como la energía (1,1%) y la fabricación de automóviles (1,5%). Sin embargo, en 2023 el valor agregado bruto cultural representó solo el 1,84% del PBI nacional, con una caída interanual del 0,8%. Un dato que sí muestra dinamismo: la industria de videojuegos generó ingresos por 47 millones de dólares en 2023, con una proyección de 78 millones para 2028, a una tasa de crecimiento anual del 10,8%.
¿Cuál es el rol de las mujeres en las industrias culturales y creativas?
A nivel nacional, la información sigue siendo, en gran parte, la misma que citábamos hace algunos años: para 2022-2023, el 40,6% de las MiPyMEs con personería jurídica en Argentina tenía liderazgo femenino, una mejora respecto al 35,3% de 2020. Pero acá aparece algo que vale la pena señalar: no existe un relevamiento nacional actualizado que mida específicamente la participación de mujeres dentro de las industrias culturales y creativas. Los datos disponibles siguen siendo generales, sobre MiPyMEs en su conjunto... no sobre nuestro sector puntual.
Esta ausencia de datos no es un detalle menor. Es, en sí misma, una forma más de invisibilización: lo que no se mide, no se gestiona, y mucho menos se valora.
Por eso, un dato que sí tengo para compartir (y del que participé directamente) es el del Mapeo Cultural de Mendoza 2024, un relevamiento provincial impulsado por la Dirección de Industrias Creativas de Mendoza, en el que dicté charlas en distintos municipios de la provincia. Los resultados confirman algo que ya intuíamos desde la práctica: el 68,3% de quienes lideran proyectos en industrias creativas en Mendoza son mujeres, muy por encima del 40,6% general de MiPyMEs del país. Además, es un sector altamente calificado, donde la mitad de sus protagonistas tiene formación universitaria, terciaria o de profesorado completa.
Si a nivel provincial ya tenemos esta claridad, ¿por qué a nivel nacional seguimos operando con datos genéricos y desactualizados? La respuesta, otra vez, tiene que ver con el valor de lo invisible: se necesita voluntad política y recursos para medir lo que hoy no se está midiendo.
Lo que comenzó como una crisis desatada por la pandemia de COVID-19 no encontró, en los años siguientes, el terreno fértil que el sector necesitaba para recuperarse. Por el contrario, la desfinanciación de la cultura se profundizó como tendencia: menos programas de apoyo, menos líneas de crédito específicas, menos presencia del Estado como sostén de un sector que, según vimos, ya está probado que genera empleo calificado y valor económico real. En ese contexto de retracción, sostener un proyecto creativo dejó de ser solo una cuestión de talento y pasó a depender, cada vez más, de la capacidad de gestión y sostenibilidad propia de quien lo lleva adelante.
Esta reconfiguración golpea de manera particular a los emprendimientos liderados por mujeres, que (como mostramos con los datos de Mendoza) ya representan la mayoría en el sector, pero que históricamente accedieron con más dificultad al financiamiento formal y a las redes de contactos que facilitan escalar un proyecto.
En resumen…
Las industrias culturales y creativas son un universo en constante expansión, en el que la creatividad, el talento y la innovación se combinan para dar vida a expresiones artísticas y culturales que enriquecen nuestras vidas. Estas industrias no solo generan valor económico, sino que también moldean nuestras identidades culturales y desempeñan un papel crucial en la construcción de un mundo más inclusivo y equitativo.
Los datos de Mendoza nos muestran que, cuando se mide con precisión, el liderazgo de las mujeres en este sector no es una excepción, es mayoría. Aunque se han logrado avances en la participación de las mujeres en estas industrias, todavía hay desafíos por superar para garantizar una representación igualitaria a nivel nacional, empezando por la voluntad de medirla.
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Jimena Caballero® | TuVitamina®
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